Aria Vega salió al escenario de Razzmatazz 2 pasadas las nueve y media, acompañada únicamente por su DJ y prescindiendo de cualquier artificio visual. Era su primera actuación en Barcelona y la artista colombiana no tardó en marcar el ritmo de la noche: bastaron un par de temas para que el sonido afrocaribeño se adueñara de la sala y el público de las primeras filas respondiera de inmediato a su energía.
El repertorio encontró sus mejores momentos con temas como «CHÉVERE» y «CULE POCO», donde el concierto ganó dinamismo y el baile se generalizó en toda la pista. Más allá del ritmo de las bases, Vega destacó por cantar en directo sin depender de pistas de apoyo excesivas, demostrando control vocal y una interacción constante y espontánea con los asistentes entre canción y canción.
El cierre llegó con la sala volcada y coreando los últimos compases del set, dejando la sensación de un debut sólido y bien ejecutado. Aria Vega demostró en Razzmatazz que sus canciones ganan pegada en directo y que cuenta con recursos escénicos suficientes como para aspirar a recintos de mayor aforo en sus próximas visitas a la ciudad.