noviembre 8, 2026
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Dos años después de reventar la escena con su debut, la banda de Ciudad Lineal publica once canciones más graves, más oscuras y más ambiciosas. 

Hay segundos discos que se hacen para repetir una fórmula y segundos discos que se hacen para saber qué es uno capaz de sostener. Dejémoslo como estaba, el nuevo álbum de Alcalá Norte, pertenece a los segundos. Se publicó el 4 de noviembre, dos años después de aquel debut homónimo que los convirtió en uno de los fenómenos más raros del rock español reciente, y llega con once canciones y algo menos de 38 minutos repartidos en dos caras.

El título no es una broma ni una muestra de modestia. Cuenta el propio Álvaro Rivas que el nombre no salió de la música, sino de la portada: un cuadro de Carlos Naide, pintor amigo de la banda, que a su vez parte de un dibujo del cuaderno C de Goya. El cuadro muestra a un monje sosteniendo un libro y de ahí vienen las tres palabras.

Eso ya dice bastante de cómo funciona esta banda. Antes de tener un concepto, tuvieron una imagen. Antes de tener un mensaje, tuvieron una referencia. Y, aun así, el resultado es un disco que habla del presente con una claridad incómoda.

Lo que dice el disco

Si en el debut había un retrato generacional hecho de ironía y velocidad, aquí la mirada se ha vuelto más severa. La banda ha reconocido que en estas canciones hay reflexión sobre la crisis de vivienda, el desencanto político y las contradicciones de la propia industria musical. 

Igual de importante es el sentido del humor y cómo lo usan. En la presentación del disco, la banda dejó caer que a ellos «les mola más la muerte que el amor». Es una provocación, sí, pero también una pista sobre el tono del álbum: aquí no hay canciones de amor al uso, hay canciones sobre lo que la vida tiene de pelea, de agotamiento y de absurdo.

El disco está lleno de referencias que en principio no deberían convivir y que, en sus manos, conviven sin costuras: Aristóteles, Nietzsche, Zweig, la PlayStation, Cristiano Ronaldo, Arturo Soria y los campos de golf. Rivas ha explicado que para este segundo trabajo eligieron las frases a propósito «para que tengan varios significados». Y ahí está una de las claves del álbum: no explica. Deja que cada verso sea una puerta abierta en varias direcciones a la vez.

Campos de golf es el mejor ejemplo. Usa el Raskólnikov de Dostoyevski para hablar del problema habitacional. Y La venta nueva, que cierra el disco, parte de Riña en la venta nueva, un cuadro de Goya. Empezar un disco en la batalla de Valmy y terminarlo con una reyerta goyesca es, más que un alarde, una forma de decir que la violencia de las cosas pequeñas y la de los grandes acontecimientos son la misma cosa contada a distinta escala.

Cómo suena

En lo musical, el disco hace algo más difícil de lo que parece: se mantiene fiel a su sonido y, a la vez, suena más grande. El post-punk y las guitarras siguen ahí como columna vertebral, pero hay más sintetizadores que nunca, y eso cambia el carácter del grupo.

Buena parte de esa transformación tiene nombre: Laura de Diego, la teclista. Sus sintetizadores han pasado de ser un color entre otros a sostener momentos de épica casi orquestal. La banda ha contado que para este disco compusieron todos juntos. Hay arreglos que solo funcionan si cada instrumento tiene claro cuál es su papel y cuál es el del de al lado.

El sonido es también más profundo y más rico . Eso tiene que ver tanto con el trabajo en estudio como con otra cosa menos visible. Entre los dos discos, el grupo ha tocado en más de un centenar de salas y festivales, hasta 130 conciertos en los doce meses que duró la grabación. Un grupo que ha tocado tanto aprende a ocupar un escenario, y eso se acaba oyendo en la grabación.

Hay algo en este disco que va más allá de la banda. En una industria donde la producción se ha convertido en un estándar que se aplica igual a todo, Alcalá Norte hacen lo contrario: suben el volumen de lo que les hace singulares. 

Dejémoslo como estaba es la confirmación de que el debut no era un accidente, pero también es una puerta de entrada algo exigente y mucho más gratificante de lo habitual: un disco de rock de barrio que, sin salir de su barrio, ha aprendido a hablar de cosas que nos afectan a todos.

Concierto de presentación del nuevo disco de Alcalá Norte

La gira de presentación arranca el 20 de febrero en el Movistar Arena, así que no dejéis pasar la oportunidad de ver y sentir este álbum en directo, no os vais a arrepentir.